Walter Wolf y su breve paso por la F1

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Solo los estudiosos de la Formula 1 conocen el nombre y la actividad desplegada por Walter Wolf en su breve paso por la categoría principal del automovilismo. Menos aún es conocida su figura debido a que no fue un piloto sino el dueño de un equipo que solo estuvo en el ambiente de esta difícil, costosa y popular competencia que posee el más alto nivel tecnológico y mecánico durante apenas 3 años.

Sin embargo, su historia es absolutamente destacable y digna de ser conocida debido a su amor por las competencias automovilísticas y por el tesón puesto para llegar a ser el dueño de un equipo habiendo partido desde un origen humilde y marcado por una historia personal y familiar signada por desventuras, destierro y esfuerzo de superación.

Walter Wolf nació en 1939 en Austria, aunque toda su infancia la vivió en Eslovenia, siendo aún muy niño y en plena segunda guerra mundial, su padre fue detenido y enviado como prisionero de guerra a Rusia y no tuvo noticias de él durante más de 12 años, esa situación forjó en su personalidad un temperamento duro y tesonero. Junto a su madre y el resto de su familia se trasladó a la ex Yugoslavia donde comenzó a sentir pasión por las carreras de automóviles, algo que se reafirmó cuando se las ingenió para asistir al gran premio de Italia que se corrió en el autódromo de Monza. Tuvo que viajar a dedo, comer y dormir modestamente pero finalmente fue testigo del gran triunfo de Juan Manuel Fangio con un mercedes carenado en el circuito de 10 km. de extensión que recién se estrenaba. Quedó fascinado con las flechas de plata, apodo con el que se conocía los autos que pilotaban Fangio y Stirling Moss.

Wolf era un aventurero y soñador, como la mayoría de los que comparten esas características particulares, no tuvo miedo al cambio y a punto de cumplir 20 años, sin conocer el idioma inglés ni el francés, se fue a vivir a Canadá donde tuvo una vida dura y difícil, casi tanto como en su antiguo hogar, trabajó de cualquier cosa y hasta tuvo que alimentarse exclusivamente de sopa y dormir en cines y albergues durante un buen período de tiempo. Pero un día el destino quiso que ingresara al mundo del petróleo, primero como simple obrero, pero gracias a su empuje y esfuerzo en poco tiempo logró ser jefe en la construcción de plataformas petroleras. Ese fue el camino para convertirse en empresario y millonario.

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Wolf comenzó a disfrutar de la vida, autos deportivos y aviones lo llevaron a entablar algunas relaciones que lo encaminaron hacia su sueño de juventud: conoció y entabló amistad con Gian Paolo Dallara, uno de los más destacados ingenieros en la historia del automovilismo que construyó chasis para Maserati, Ferrari y Lamborghini. Como muchos quiso incursionar como piloto pero un accidente en las pruebas previas a las 24 horas de Le Mans lo llevaron a repensar su lugar y decidió otro camino.

De alguna forma de la cual no tengo mayores detalles conoció y se involucró con Frank Williams, se juntaron dos inquietos emprendedores, aunque en ese binomio la billetera abultada era la de Wolf y Williams trataba por cualquier medio de permanecer y evolucionar en la fórmula 1. En 1975 Wolf compró una docena de motores para aprovisionar los chasis de Williams y se quedó con el 60% de la escudería del inglés, por aquel tiempo denominada Frank Williams Racing Cars. Pero no quedó solo en eso, adquirió todos los activos del Hesketh Racing y una parte importante de Embassy Hill, equipo que perteneció al gran piloto Graham Hill.

Sus ingenieros rediseñaron y convirtieron el Hesketh 308C en el Wolf-Williams FW05, por ese tiempo algunos talentosos ingenieros entre los que se encontraba un muy joven Patrick Head se unieron al equipo, todas las piezas comenzaron a encajar, pero los resultados no. La poca competitividad del auto pese a contar con pilotos de la talla de Jacky Ickx (campeón del mundo) Arturo Merzario y Chris Amon provocaron una gran reestructuración y Wolf decidió que Williams dejaría el puesto de gerente. Williams, totalmente desilusionado creó un nuevo equipo y se llevó a Patrick Head, esa ya es otra historia.

Mientras Williams tomaba otro camino, Wolf compró la fábrica de Reading y creó el Walter Wolf Racing. No deseaba ni necesitaba reparar en gastos y quiso contratar al mejor piloto, por entonces Nicky Lauda que venía de su tremendo accidente en Nürburgring lo que no le impidió salir subcampeón ese año ante una asombrosa y rápida recuperación, pero Lauda rechazó el ofrecimiento y Wolf terminó contratando al sudafricano Jody Scheckter con el simple pero efectivo argumento de duplicarle el salario que le abonaba Tyrrell. Como si esta jugada no alcanzara, también contrató a Peter Warr para que se convirtiera en el manager del equipo y el ingeniero Postlethwaite se encargó de diseñar en pocos meses, el monoplaza bautizado Wolf WR1, un auto sencillo, aunque potenciado por el motor Ford-Cosworth que por esos años dominaba casi con exclusividad la categoría.

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La primera carrera de la temporada 1977 se desarrollaría en Argentina, en el histórico circuito 9 del autódromo de Buenos Aires. Todas las miradas y los comentarios de los especialistas estaban centradas en el campeón reinante James Hunt y su rapidísimo McLaren, por supuesto nadie descartaba a Lauda y menos aún al crédito local, Carlos Reutemann. Nadie daba un centavo por Scheckter cuya fama de rompecoches lo precedía y menos todavía a un automóvil debutante y sin ningún antecedente como el número 20, el Wolf WR1. Tan poca confianza había en el nuevo equipo que el automóvil solo tenía dos publicidades, en el alerón trasero la propia del Walter Wolf Racing Team y en el delantero la de Goodyear.

La carrera dio comienzo y el tórrido clima de Buenos Aires en los primeros días de enero hizo estragos en la fila de competidores, explotó el motor de la Ferrari de Lauda, lo propio ocurrió con el McLaren de Jochen Mass, el campeón defensor James Hunt rompió la suspensión y el Lotus de Andretti no lograba afianzarse y era superado por el debutante monoplaza de Wolf bajo la cuidada conducción de Scheckter. A falta de pocas vueltas el Wolf venía tercero detrás de los Brabham de John Watson y de José Carlos Pace. El auto de Watson se iba desintegrando vuelta tras vuelta y finalmente no dio para más provocando su abandono y a 5 vueltas del final, la sorpresa absoluta, el brasileño no aguantó la presión del sudafricano y cedió la primera posición.

Wolf y Scheckter lograron lo que solo dos escuderías habían logrado anteriormente, ganar en su debut, ellas fueron Alfa Romeo que lo consiguió en 1950 y Mercedes Benz que lo hizo en 1954, ahora se agregaba el modesto y desconocido equipo de Walter Wolf.

Muchos soslayaron el triunfo asignándole una gran cuota de suerte (que la tuvo por cierto en esa carrera) pero las performances posteriores dieron por tierra con ese argumento: un segundo puesto Sudáfrica, dos terceros (Estados Unidos y España) y la frutilla del postre, la victoria en Mónaco.
Scheckter era líder del campeonato de pilotos. Todavía faltaba otra victoria en la penúltima carrera del calendario de ese histórico 1977: Canadá. Sin embargo, el auto sufrió 7 abandonos en el torneo, aunque le alcanzó al sudafricano para finalizar subcampeón de Lauda.

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Había nacido una leyenda: Walter Wolf Racing, con un solo auto y escasa experiencia previa logró el cuarto lugar en el campeonato de constructores, por delante de Brabham y Tyrrell y a solo cinco puntos de McLaren y siete de Lotus.

Pero en ocasiones las costosas victorias son efímeras y en el año siguiente la performance no volvió a repetirse, se desarrolló un nuevo modelo denominado WR4, tan pobre fue su actuación que a menos de cumplida la primera mitad del torneo volvieron al antiguo pero exitoso WR1, tuvo alguna pequeña mejora, pero no lo suficiente, Scheckter sumó menos de la mitad de los puntos logrados en la temporada anterior. Como las desgracias nunca vienen solas, Ferrari le quitó a su piloto estrella para la siguiente temporada con el agravante de que el sudafricano se consagró campeón con el auto de Enzo Ferrari, fue un golpe duro para Wolf quien comenzó a perder interés en la fórmula 1.

Un último esfuerzo fue contratar al ex campeón James Hunt y lograr el apoyo comercial de Olympus, pero nada salió bien, Hunt se retiró a mitad de temporada sin cosechar ningún punto, lo reemplazó Keke Rosberg quien tampoco logró revertir la situación, sin puntos al final de la temporada, Walter Wolf le vendió su equipo a Emerson Fittipaldi.

Walter Wolf fue parte de la época romántica de la fórmula 1, según sus propias palabras ahora solo es negocio, ya no más un deporte. En su época todos paraban en los mismos hoteles, cenaban juntos, había camaradería y ayuda para los que se encontraban en problemas, eran amigos. Finalizó su definición mencionando que la mayor diferencia entre la actual y la anterior fórmula 1 está en que ahora se hace dinero mientras que en su época se gastaba.

Es posible que en algunas de sus expresiones haya razones para entenderlo de esa manera, todo evoluciona, para bien o para mal; para muchos entre los que me incluyo, un buen número de actividades y costumbres de tiempos pasados, fueron mejores.



Walter Wolf and his brief stint in F1

Only Formula 1 scholars know the name and activity displayed by Walter Wolf in his brief stint in the main category of motorsport. His figure is even less known because he was not a pilot but the owner of a team that was only in the environment of this difficult, expensive, and popular competition that has the highest technological and mechanical level for just 3 years.

However, his story is absolutely remarkable and worthy of being known due to his love for automobile competitions and for the tenacity he put into becoming the owner of a team, having started from humble beginnings and marked by a personal and family history marked by misadventures, exile, and effort to overcome.

Walter Wolf was born in 1939 in Austria, although he lived his entire childhood in Slovenia when he was still very young in the middle of the Second World War, his father was arrested and sent as a prisoner of war to Russia and he had no news of him for more than 12 years, this situation forged in his personality a hard and tenacious temperament. Together with his mother and the rest of his family, he moved to the former Yugoslavia where he began to feel a passion for automobile racing, something that was reaffirmed when he managed to attend the Italian Grand Prix that was held at the Autodromo de Monza.

He had to hitchhike, eat and sleep modestly but finally witnessed the great triumph of Juan Manuel Fangio with a faired Mercedes in the 10 km circuit. extension that was just released. He was fascinated with the silver arrows, the nickname with which the cars driven by Fangio and Stirling Moss were known.

Wolf was an adventurer and dreamer, like most of those who share these particular characteristics, he was not afraid of change and about to turn 20, without knowing the English or French language, he went to live in Canada where he had a hard life. and difficult, almost as much as in his old home, he worked at anything and even had to eat soup exclusively and sleep in movie theaters and hostels for a good period of time. But one day fate wanted him to enter the world of oil, first as a simple worker, but thanks to his drive and effort, in a short time he managed to be the boss in the construction of oil platforms. That was the path to becoming an entrepreneur and a millionaire.

Wolf began to enjoy life, sports cars and airplanes led him to establish some relationships that led him towards his youthful dream: he met and befriended Gian Paolo Dallara, one of the most outstanding engineers in motorsport history who built chassis for Maserati, Ferrari, and Lamborghini. Like many he wanted to venture as a pilot but an accident in the tests prior to the 24 hours of Le Mans led him to rethink his place and decided on another path.

Somehow, of which I have no further details, he met and became involved with Frank Williams, two restless entrepreneurs came together, although in this pairing the fat wallet was Wolf's and Williams was trying by any means to remain and evolve in Formula 1. In 1975 Wolf bought a dozen engines to supply the Williams chassis and kept 60% of the English team, at that time called Frank Williams Racing Cars. But he was not alone in that, he acquired all the assets of Hesketh Racing and an important part of Embassy Hill, a team that belonged to the great driver Graham Hill.

His engineers redesigned and converted the Hesketh 308C into the Wolf-Williams FW05, around this time some talented engineers including a very young Patrick Head joined the team, and all the pieces started to fit together, but the results didn't. The lack of competitiveness of the car despite having drivers of the stature of Jacky Ickx - world champion - Arturo Merzario and Chris Amon caused a major restructuring and Wolf decided that Williams would leave the manager's position. Williams, totally disappointed, created a new team and took Patrick Head, that's another story.

While Williams went another way, Wolf bought the Reading factory and created Walter Wolf Racing. He did not want or need to spare expenses and wanted to hire the best driver, at that time Nicky Lauda who had just come off his tremendous accident at the Nürburgring, which did not prevent him from finishing runner-up that year with an amazing and rapid recovery, but Lauda rejected the offer and Wolf finished hiring the South African Jody Scheckter with the simple argument of doubling the salary that Tyrrel paid him. As if this play was not enough, he also hired Peter Warr to become the team's manager and the engineer Postlethwaite was in charge of designing, in a few months, the single-seater named Wolf WR1, a simple car, although powered by the Ford- Cosworth, which in those years dominated the category almost exclusively.

The first race of the 1977 season would take place in Argentina, in the historic circuit 9 of the Buenos Aires racetrack. All the eyes and comments of the specialists were focused on the reigning champion James Hunt and his very fast McLaren, of course, nobody ruled out Lauda and even less the local credit, Carlos Reutemann. No one gave a penny for Scheckter, whose fame as a car wrecker preceded him, and even less for a debuting car with no precedent like number 20, the Wolf WR1. There was so little confidence in the new team that the car only had two advertisements, on the rear wing that of the Walter Wolf Racing Team and on the front that of Goodyear.

The race began and the torrid weather in Buenos Aires in the first days of January wreaked havoc on the line of competitors, the engine of Lauda's Ferrari blew up, and the same thing happened with Jochen Mass's McLaren, the defending champion James Hunt broke the suspension and Andretti's Lotus failed to gain a foothold and was overtaken by rookie Wolf under the careful driving of Scheckter. With just a few laps to go, the Wolf was third behind John Watson Brabham and José Carlos Pace. Watson's car was disintegrating lap after lap and finally, he did not give up causing him to abandon with 5 laps to go, the absolute surprise, the Brazilian could not stand the pressure of the South African and gave up the first position.

Wolf and Scheckter achieved what only two teams had previously achieved, winning on their debut, they were Alfa Romeo who did it in 1950, and Mercedes Benz who did it in 1954, now the modest and unknown team of Walter Wolf was added.

Many sidestepped the victory by assigning him a great share of luck (which he certainly had in that race) but subsequent performances undid that argument: a second place in South Africa, two third places (United States and Spain), and the icing on the cake, victory in Monaco.

Scheckter was leading the drivers' championship. Another victory was still missing in the penultimate race on the calendar of that historic 1977: Canada. However, the car suffered 7 retirements in the tournament, although it caught up with the South African to finish runner-up to Lauda.

A legend was born: Walter Wolf Racing, with just one car and little previous experience, achieved fourth place in the constructors' championship, ahead of Brabham and Tyrrell and only five points behind McLaren and seven behind Lotus.

But sometimes the expensive victories are ephemeral and in the following year the performance was not repeated again, a new model called WR4 was developed, so poor was its performance that less than the first half of the tournament was over they returned to the old but successful WR1, He had some small improvement, but not enough, Scheckter added less than half of the points achieved in the previous season. Since misfortunes never come alone, Ferrari took away its star driver for the following season with the aggravation that the South African became champion with Enzo Ferrari's car, it was a hard blow for Wolf who began to lose interest in Formula 1.

One last effort was to hire former champion James Hunt and get commercial support from Olympus, but nothing went right, Hunt retired in the middle of the season without reaping any points, and he was replaced by Keke Rosberg who also failed to reverse the situation, with no points at the end. of the season, Walter Wolf sold his team to Emerson Fittipaldi.

Walter Wolf was part of the romantic era of Formula 1, according to his own words now it's just business, no longer a sport. In his time, they all stayed at the same hotels and dined together, there was camaraderie and help for those who were in trouble, they were friends. He finished his definition by mentioning that the biggest difference between the current and the previous Formula 1 is that now money is made while in his time it was spent.

It is possible that in some of his expressions, there are reasons to understand him that way, everything evolves, for better or for worse; For many, including myself, a good number of activities and customs from past times were better.




Héctor Gugliermo
@hosgug




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Wow gran historia, sino lo leo acá difícilmente puedo conocer a detalle la historia de este modesto y romántico equipo de formula 1 de esa época diferente y de verdaderas proezas para incursionar en ese mundo del automovilismo, aprecio mucho que nos enseñes estas historias poco conocidas y que merecen ser conocidas, me quede pensando si tenia algo que ver con los Wolff de la actual f1, pero he de suponer que es un apellido distinto, saludos!

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